La importancia del juego en el desarrollo

La importancia del JuegoMucho se ha hablado sobre el valor del juego como estrategia educativa, sobre todo con niños en edad preescolar. Sin embargo, en nuestros días se ha extendido el uso del recurso lúdico al área de capacitación de adultos, con dinámicas organizadas por el área de Recursos Humanos dentro de las empresas, de acuerdo con la situación del grupo y los fines que se persigan: la resolución de problemas, la cooperación, la generación de confianza, la distención o un mejor conocimiento entre los miembros de un equipo.

Es por esto que vale la pena detenerse a reflexionar sobre la diferencia entre el juego y el trabajo y las ventajas que puede tener su empleo dentro de los ambientes educativos. En la actualidad es común escuchar que “el niño debe aprender jugando” y que el aprendizaje puede ser divertido, confundiéndose cualquier actividad placentera o pasatiempo con un juego. En “Aproximaciones psicoanalíticas al juego y al aprendizaje”, Waserman M. (2008) explica cómo el concepto de escuela pasó de ser el lugar de la lección que tenía la connotación de ocio entre los aristócratas, al de cuerpo del ejército en donde el aprendizaje se realizaba bajo la advocación de lucha.

Entonces ¿será necesaria esta separación entre juego y trabajo vinculando al primero con la diversión y al segundo con la disciplina? ¿Por qué no puede relacionarse el trabajo también con lo placentero y el juego con el esfuerzo y la seriedad que requiere como una parte vital del desarrollo? De acuerdo con Youell B. (2006), en la mente del niño pequeño no existe esta división entre juego y trabajo que muchas veces se fomenta en las escuelas (dando tiempo de juego después de un trabajo arduo) y otras veces, se tiende a confundir uno con el otro hasta borrar una diferencia que es en cierto sentido necesaria. Antes “se preparaba a los niños para ser adultos inculcándoles el amor al trabajo, el trabajo escolar se llamaba trabajo no juego escolar, con la idea de una disciplina y un esfuerzo para llegar a ser adulto”. (Tizio H., 2003: 151).

Para el bebé el juego es trabajo, el juego es el medio por el que descubre el mundo que lo rodea. En este sentido, es muy importante que el niño juegue en presencia de la madre para que pueda ir ganando la confianza que le permita imitar y realizar pruebas de ensayo y error. El primer juego que realiza el niño consiste en aprender a destetarse y en segundo lugar, aprende a través del Fort-Da, este juego fue nombrado así por S. Freud (1920/2003) y consiste en que el niño vaya asimilando la presencia-ausencia de la madre para poder constituirse como sujeto.

El hecho de que un niño no pueda jugar o que presente un juego inhibido es una señal de alerta de que su desarrollo emocional y su capacidad creativa para aprender se pueden ver afectados. Es probable que los niños que no pueden jugar solos, hayan tenido dificultades en la introyección de una figura parental contenedora, por lo que requieren a los padres (o sus sustitutos) reales para vincularse con el mundo externo; por el contrario los niños que juegan todo el tiempo solos pueden tener problemas para relacionarse con el mundo debido a fantasías de omnipotencia y ansiedades intensas. De tal manera que, así como en determinado momento decimos que mientras un niño juega aprende, en otras situaciones afirmamos que si un niño no deja de jugar, no puede aprender.

Por último, me gustaría reflexionar sobre la manera de retomar el juego dentro de los espacios educativos. La dificultad para los profesores surge si nos proponemos convertir esta actividad espontánea y libre (sin ningún fin en sí mismo, jugar por jugar), en un ejercicio atractivo para el niño que favorezca el aprendizaje de los contenidos señalados por el programa académico (jugar para…). A este último caso lo llamaremos actividad lúdica y consiste en que el maestro prepara los materiales y el ambiente necesario para motivar la enseñanza de un tema específico, dirigiendo a los estudiantes hacia el objetivo del tema a cubrir. Este tipo de dinámicas genera una gran motivación en los estudiantes por el simple hecho de romper con la rutina pero sigue siendo distinto del juego “natural” de los niños que en sí mismo ya implica el aprendizaje de infinitas habilidades dependiendo de la etapa y del tipo de juego (sensorial, motor, manipulativo, de imitación, simbólico, reglado, etc.):

  • A nivel cognoscitivo estimula la comparación, observación, la capacidad de representación y simbolización, el desarrollo del pensamiento y del lenguaje.
  • A nivel afectivo y social permite la incorporación a un grupo, la aceptación de normas, la liberación de tensiones, la interiorización del mundo, la toma de conciencia del propio cuerpo, la disminución del egocentrismo, la modulación de los impulsos agresivos y la elaboración de experiencias traumáticas. El juego refleja las fantasías del niño y su mundo inconsciente.
  • A nivel motriz permite el ejercicio y dominio de ciertas habilidades de coordinación, sincronización de movimientos y el tono muscular.

Por lo tanto, podemos decir que aunque tenemos claro que el niño no va a la escuela solo a jugar ni que todo es juego, es sumamente importante que los educadores (sobre todo en las primeras etapas de desarrollo), estén conscientes de la importancia del juego y que de ninguna manera se considere como una pérdida de tiempo.

Mtra. Claudia Hirsch M.
Pedagoga y psicoanalista
educacionypsicoanalisis@gmail.com

 

Referencias:

Freud, S. (1920/2003). Más allá del principio de placer. En J. L. Etcheverry (Traduc.). Obras completas. (Vol. XVIII, pp. 1-62). Buenos Aires: Amorrortu.

Sarlé, P. (2006) Enseñar el juego y jugar la enseñanza. Buenos Aires: Paidós.

Tizio, H. (2003). La posición de los profesionales en los aparatos de gestión del síntoma. En Tizio H. (coord.). Reinventar el vínculo educativo (pp. 165-184). Barcelona: Gedisa.

Waserman, M. (2008). Aproximaciones psicoanalíticas al juego y al aprendizaje. Ensayos y errores. Argentina: Noveduc.

Youell, B. (2006). The Learning Relationship: Psychoanalytic Thinking in Education. [La relación en el aprendizaje: El Pensamiento psicoanalítico sobre educación] Great Britain: Karnac.

 

Foto: woodleywonderworks via photopin cc

Sobre 

Lic. en Pedagogía con Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica.

Actualmente es directora de una primaria Montessori. Imparte clases particulares a alumnos de primaria y secundaria. Psicoanalista de niños, adolescentes y adultos. Coordina el Programa de Conferencias de EPA: Educación y Psicoanálisis.