El liderazgo en la educación

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liderazgoenlaeducacionMediante esta búsqueda de sentido surge, para sí, la noción de su propia trascendencia, es decir, la capacidad de dirigirse hacia hitos que no están en el presente pero lo guían como faros que debe alcanzar.

 2. Un líder no es aquella persona que guía o que pretende hacerlo. El líder es una persona que por sí misma, sin mediar acción premeditada, influye en la conducta de otros. El líder es tal, porque tiene autoridad, que es una categoría que los otros le proporcionan y no se adquiere por tener más poder o jerarquía social o económica. 

3. Un líder no es necesariamente un modelo de vida, pero los líderes a los cuales las otras personas imitan (en este caso los verdaderos educadores) sí son modelos de vida, valores y virtudes o sobresalen por alguna de sus
características personales.

4. Un líder puede ejercer una buena o mala influencia sobre otros, dependiendo de qué se entienda por el contexto cultural o social en el cual se dan las relaciones de liderazgo. En tiempos de guerra, un líder será distinto
a un líder en tiempos de paz. No obstante, un educador líder siempre ejercerá, en todo caso, una influencia positiva hacia los otros, en relación a las posibilidades de desarrollo del potencial humano que cada persona
tiene en sí misma y sus circunstancias.

5. Un líder no es necesariamente una persona que mueve a las masas, sus ámbitos de influencia pueden ser más limitados y no por éso deja de influir en otras personas, la mayor parte de las veces, sin quererlo o tener consciencia de ello. Un líder no es, por lo mismo, una persona que aparece en lugares destacados de la escena social, sino que su influencia puede ser más implícita, no evidente. En un grupo escolar, el líder puede ser un alumno callado y retraído y no precisamente el más bravucón o hablador. Lo importante es detectar al líder por el grado de influencia que hace que el otro haga lo que el líder quiere y no indefectiblemente es aquel que lo hace, una persona líder puede ser una persona no destacada socialmente.

6. Un líder educacional es el que sabe acoger sin esperar una retribución por su acción de generosidad afectiva o conductual. El líder educativo está influido por el concepto y la noción permanente del”servicio” para el crecimiento del otro.

7. Un líder educativo es el que se pone en el lugar del otro, es decir, adopta una actitud y conducta empática. Para esto, debe saber escuchar para comprometerse en los momentos de la existencia del otro.

8. Líder es el que acompaña en los caminos de crecimiento y desarrollo de las personas. En el caso de la educación, un líder es aquel que tiene conciencia profesional de que su trabajo es acompañar a su alumno en sus procesos de desarrollo personal y social, pensando en éste para el futuro. El líder debe explicitar el perfil de alumno que quiere formar, así como lo debe hacer el centro educativo en sus Proyectos de Desarrollo Educativo Institucional (PDEI).

  

9. Un verdadero líder educacional es una persona que contiene en sf la sabiduría de la vida, ganada a través de su experiencia personal o por sus propios talentos, con los cuales ha desarrollado sus potencialidades. La
sabiduría del líder va más allá de los aspectos cognitivos de la labor profesional de la pedagogía, es capaz de comprender las claves de desarrollo de las personas y de los tiempos en los cuales deben convivir. Debe saber
desentrañar “el signo de los tiempos” es decir, comprender el momento histórico que le ha tocado vivir.

10. Un líder educativo sabe que la educación no es un hecho aislado y circunscrito a la sala de clases, lo comprende como un fenómeno multivariado de carácter psicobiosocial que está siempre en un proceso lento de
cambio e innovación y en la cual influyen directamente alumnos, profesores, autoridades, padres de familia, medios de comunicación, instituciones, etc.

11. Un líder educativo, para ser tal, debe mirar la vida con una actitud positiva, advirtiendo que en cada detalle de la realidad que lo circunda existen muchas posibilidades de desarrollo para sus alumnos y para él
mismo, para cuyo efecto debe conocer sus fortalezas y limitaciones, ademásde las condicionantes socioeconómicas y culturales.

12. Por último, un líder educativo positivo, debe ser realista, es decir, debe tener conciencia del tiempo y el espacio en el cual vive, lo asimila, lo acepta o trata de cambiarlo sin utopismos para mostrar a sus alumnos la
realidad desde la cual deberán superarse, venciendo metas. La inteligencia y la voluntad de sus alumnos deben ser desarrolladas como dos herramientas básicas de superación de sus alumnos. La disciplina y “la idea del trabajo bien hecho” son también elementos fundamentales que el líder educacional debe intentar desarrollar en sí mismo y en sus alumnos en este trabajo de acompañamiento que le toca asumir.

Sobre 

Profesor de Filosofía, sociólogo con especialidad en Desarrollo y Educación de la Universidad de Lovaina, Bélgica; Magister en Educación con mención en Administración y Gestión educacional de la Universidad Mayor, de Chile; Magister en Tecnologías Aplicadas a la Educación, de la Universidad de Barcelona; Diplomado en Equidad de Género por la Universidad de Chile.

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Profesor de Filosofía, sociólogo con especialidad en Desarrollo y Educación de la Universidad de Lovaina, Bélgica; Magister en Educación con mención en Administración y Gestión educacional de la Universidad Mayor, de Chile; Magister en Tecnologías Aplicadas a la Educación, de la Universidad de Barcelona; Diplomado en Equidad de Género por la Universidad de Chile.

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